Las personas curvas
Jesús Lizano
Mi madre decía: a mí me gustan las personas rectas.
A
mí me gustan las personas curvas,
las ideas curvas,
los
caminos curvos,
porque el mundo es curvo
y la tierra es
curva
y el movimiento es curvo;
y me gustan las curvas
y
los pechos curvos
y los culos curvos,
los sentimientos
curvos;
la ebriedad: es curva;
las palabras curvas:
el amor
es curvo;
¡el vientre es curvo!;
lo diverso es curvo.
A
mí me gustan los mundos curvos;
el mar es curvo,
la risa es
curva,
la alegría es curva,
el dolor es curvo;
las uvas:
curvas;
las naranjas: curvas;
los labios: curvos;
y los
sueños; curvos;
los paraísos, curvos
(no hay otros
paraísos);
a mí me gusta la anarquía curva.
El día es
curvo
y la noche es curva;
¡la aventura es curva!
Y
no me gustan las personas rectas,
el mundo recto,
las ideas
rectas;
a mí me gustan las manos curvas,
los poemas
curvos,
las horas curvas:
¡contemplar es curvo!;
(en las
que puedes contemplar las curvas
y conocer la tierra);
los
instrumentos curvos,
no los cuchillos, no las leyes:
no me
gustan las leyes porque son rectas,
no me gustan las cosas
rectas;
los suspiros: curvos;
los besos: curvos;
las
caricias: curvas.
Y la paciencia es curva.
El pan es curvo
y
la metralla recta.
No
me gustan las cosas rectas
ni la línea recta:
se
pierden
todas las líneas rectas;
no me gusta la muerte porque
es recta,
es la cosa más recta, lo escondido
detrás de las
cosas rectas;
ni los maestros rectos
ni las maestras rectas:
a
mí me gustan los maestros curvos,
las maestras curvas.
No los
dioses rectos:
¡libérennos los dioses curvos de los dioses
rectos!
El baño es curvo,
la verdad es curva,
yo no
resisto las verdades rectas.
Vivir es curvo,
la poesía es
curva,
el corazón es curvo.
A
mí me gustan las personas curvas
y huyo, es la peste, de las
personas rectas.